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Superliga 2018/19, Fecha 23 – Huracán 0 vs. Estudiantes (LP) 1 – Lo menos malo, lo horrible y lo espantoso de otra derrota de Huracán en el Ducó. Un equipo con muy pocas ideas, muy poca voluntad y muy poco juego, volvió a quedarse con las manos vacías y le suelta cada vez más la mano a su director técnico. Actuaciones muy preocupantes, otra vez regalos para el rival, escases de protagonismo y casi nada positivo para rescatar. Huracán se sigue hundiendo, y sólo disimula el pésimo momento por lo puntos obtenidos en el primer semestre.


LO MENOS MALO

Damonte: se lo notó muy enchufado desde el principio, siendo de los más sacrificados del equipo y raspándose durante todo el encuentro. Ganó mucho en las áreas y también en el mediocampo, donde no dio por perdida ninguna pelota. En el segundo tiempo buscó el arco un par de veces desde afuera del área y también estuvo cerca del empate con la cabeza.

Auzqui: sigue en buen nivel y es de los pocos que lo mantiene partido a partido. Intentó por las bandas pero además se asoció por el medio con Roa o con Barrios, intentando romper a la defensa de Estudiantes. En el primer tiempo casi abre el marcador con un derechazo muy fuerte que reventó el palo de Andújar, y después siguió buscando el gol con algunos intentos en los que no tuvo tanta puntería.

Pérez: sobre todo en el segundo tiempo, se mostró como una carta de ataque muy peligrosa. No pudo sacar provecho, pero metió muchas diagonales peligrosas, llegó al fondo en varias oportunidades y hasta probó de media distancia. Nunca se entregó y peleó el partido hasta el final, demostrando que juega mucho más confiado y libre cuando pasa al ataque que cuando juega estático en la defensa.

Chávez: su ingreso mostró una vez más que es un gran suplente y que lo mejor de él lo muestra cuando ingresa para jugar los últimos 20 o 30 minutos. Está claro que no está para disputar un partido entero porque no aguanta físicamente, pero si gasta toda su energía en el último lapso del juego es mucho más peligroso y mucho más participativo.

 

LO HORRIBLE

Chimino: si un jugador demostró que no le importa la situación que está viviendo el equipo, fue Chimino. Primero cometió un tremendo error cuando quiso bajar una pelota de pecho en el área chica, amagó a rechazarla, y terminó provocando el gol de Estudiantes. Unos minutos más tarde, se ganó una amarilla con un codazo innecesario que tranquilamente podría haber dejado al equipo con un jugador menos a falta de 55 minutos. Falta de compromiso total con el momento de Huracán.

Gamba: sigue desaparecido y sin aportarle nada al equipo. Se equivocó todo el primer tiempo, cuando quiso jugar por abajo, cuando quiso descargar con algún compañero o cuando pudo llegar al fondo y terminó mal las jugadas. Lejísimos del nivel que mostró en la primera parte del campeonato, volvió a salir reemplazado, algo que se está volviendo habitual en los últimos partidos.

Cuarta al hilo: después de un año sin perder en el Ducó, Huracán lleva cuatro derrotas al hilo como local, cuando debía aprovechar para posicionarse nuevamente en la tabla de posiciones y en la Copa Libertadores. Unión, Cruzeiro, San Martín de Tucumán y Estudiantes se quedaron muy fácilmente con la victoria en nuestro estadio, despertando fantasmas que parecían enterrados. Y si se le suma el empate con Vélez, el Globo lleva cinco partidos sin ganar como local.

Ni una clara: más allá de alguna situación que podría haber terminado en gol, Huracán no armó una sola jugada en ataque. La que pegó en el palo de Auzqui empezó con un mal despeje de un defensor rival, y luego hubo algún cabezazo desde un córner, pero en ningún momento el equipo pudo hacer alguna jugada en la que participen un par de jugadores y se entre al área con claras chances de marcar. Pérez, Camonte, Mancinelli, Roa y Hernández probaron desde afuera, pero sin puntería o sin potencia en sus remates.

Clima tenso: la paciencia de la gente ya se acabó y se lo hizo saber tanto al técnico como a los jugadores. Volvieron a sonar cantos que hacía mucho no se escuchaban en Parque Patricios, pidiéndole más actitud al equipo y resultados urgentes. Cuando terminó el partido, la silbatina y el reproche fue generalizado, y merecido.

Goles en contra: como ante Unión y San Martín de Tucumán, Huracán volvió a regalarle un gol a su rival con el marcador todavía cerrado. Antes habían sido pelotas perdidas en la mitad de cancha, ahora directamente fue una pelota regalada en el área chica. Con muchísima responsabilidad de Chimino y algo de culpa también en la mala reacción de Silva, Estudiantes se encontró arriba en el marcador cuando casi no había pisado el área del Globo.

 

LO ESPANTOSO

Ciclo terminado: el “Turco” llegó en un momento en que los quemeros nos sentíamos altamente traicionados, apagó un poco ese dolor, y se puso al hombro un plantel que venía haciendo las cosas muy bien y con el desafío de mantenerlo. Todo salió mal desde el principio (una sola victoria), los objetivos fueron cambiando (entrar a la Libertadores primero, clasificar a la Sudamericana ahora), y los resultados nunca llegaron. Muchos jugadores no acompañaron, por el mal semestre que están teniendo o por expulsiones infantiles que muestran más que un momento de calentura (Barrios y Chávez, por ejemplo). Tampoco la suerte, en algunas jugadas puntuales, estuvo del lado de Huracán. Aunque Mohamed quiera seguir hasta el final del campeonato, el ciclo parece imposible de remontar. Ojalá me equivoque.

Puntos que extrañaremos: el Globo iba a comenzar la próxima temporada entre los cinco primeros equipos en la tabla de los promedios, si se mantenía más o menos sumando puntos como lo venía haciendo. Con la racha negativa actual, va a encontrarse mucho más abajo, no peleando el descenso, pero tampoco con la posibilidad de relajarse demasiado. Además, esta racha que todavía no terminó, nos acompañará en las próximas tres temporadas.

 

LAS PERLITAS

El mejor: Carlos Auzqui

El peor: Christian Chimino

El dato I: por el torneo local, Huracán sólo ganó un partido de los últimos doce (entre Alfaro y Mohamed). El resto fueron seis empates y cinco derrotas (las últimas cuatro consecutivas).

El dato II: por sexta vez en once partidos dirigidos por Mohamed, Huracán no pudo convertir goles. Además sólo una vez pudo hacer más de un gol (en la victoria 2 a 1 ante Rosario Central).

El dato III: ocho veces dirigió Lamolina a Huracán, contando éste partido con Estudiantes. El Globo ganó tres, empató otros tres y perdió dos.

 

Papá de Bianqui, junto a Barbi ? Licenciado en Comunicación Social. Hincha y socio de Huracán, como debe ser. Y admirador del Barça.

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