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Se terminó el sueño. Huracán perdió en la final ante Independiente de Santa Fe por penales y no pudo quedarse con la Copa Sudamericana. En 120 minutos de juego, el Globo no fue menos que su rival y con justicia llegó a la definición por tiros desde el punto de penal. Aplausos para este equipo que con un plantel corto y al límite en lo físico llevó a este plantel por primera vez a una final en un torneo internacional.

LO BUENO

Federico Mancinelli: Un león en la defensa. Cerró un gran semestre, seguramente disputando el podio entre los mejores jugadores. Atento en cada cierre y en cada envío aéreo, sacó todo lo que cayó en el área de Huracán. Ejecutó con maestría el penal, siendo el único jugador Quemero que pudo convertir en la definición. Las lágrimas del final conmueven, pero evidencian el sentimiento de un jugador que sin dudas está en el mejor momento futbolístico de su carrera.

Federico Vismara: Hace simple todo. Fue sin dudas el mejor pasador de la noche. Más allá de lo que recuperó (incluso en el área, metido entre los centrales), tuvo la claridad y lucidez de siempre para buscar siempre a un compañero y darle el balón en los pies. Imprimió la pausa necesaria cuando el equipo necesitaba descansar, y siempre, pero siempre, intentó jugar. Tuvo una molestia sobre el final del partido que lo hizo mermar en su rendimiento. Pero ya había demasiado antes. Otro que no pudo contener el dolor de perder una final así. Y un jugador por el que la dirigencia debe hacer todo lo posible por retener.

Luciano Balbi: Gran valor en la defensa. Tuvo una gran tarea en los mano a mano, conteniendo esporádicos intentos de avances por las bandas del local. Un sacrificio que tomó mayor envergadura a partir del complemento. Un Balbi más parecido al del primer semestre.

A la altura de la final: Nadie puede afirmar que Huracán no estuvo a la altura de las circunstancias. El equipo soportó estoicamente más de 120 minutos jugados en la altura de Bogotá, y en el partido quizás más trascendente de la historia del club. El Globo no fue menos que el rival, y si bien es cierto que la propuesta fue defensiva, salvo en el arranque no sufrió en demasía. El empate fue totalmente justo, al igual que en el partido disputado en el Ducó. No hubo diferencia entre ambos equipos, lo que demuestra lo cerca que estuvo el Globo de consagrarse. No es tiempo de mayores reproches. Nadie esperaba llegar hasta acá. Duele perder una final, claro que sí. Pero este equipo logró hacerse respetar y llevar el nombre de Huracán bien alto por América del Sur.

Invicto: Consuelo de tontos, quizás. Pero no por ello hay que dejar de destacar que Huracán finalizó la Copa Sudamericana sin derrotas. Disputó diez encuentros, de los cuales obtuvo la victoria en cinco oportunidades. Y en siete de ellos, no recibió goles. Una gran campaña que sin dudas mereció coronarse con el título. No se pudo lograr, pero igualmente está competencia quedará en la historia del club.

LO MALO

Cristian Espinoza: La gran deuda en las finales. Estuvo totalmente ausente en Bogotá. No pudo desnivelar en toda la noche y participó muy poco del juego. Hasta se le notó poca templanza para disputar el balón, como si no se tratara de una final. Era una de las cartas de la victoria para la noche en Colombia, pero lejos estuvo del nivel que conocemos que puede alcanzar. Una buena pretemporada y a cambiar la imagen final.

Ramón Ábila: Al minuto de juego generó la chance más peligrosa de Huracán, presionando en la salida al arquero y casi convirtiendo de rebote. Luego su andar se fue diluyendo, ante reiterados pelotazos en los que no pudo ganar y aguantar el balón en casi ninguno de ellos. Terminó yéndose expulsado por agresión a un rival a minutos del término del alargue. Las esperanzas de victoria estaban cifradas en su capacidad goleadora. Lamentablemente no pudo convertir, pero sin sus conquistas anteriores tampoco hubiéramos llegado a esta instancia definitoria.


LO FEO

Perder así: Los penales nos dieron la gran alegría de obtener el primer título tas 41 años, en la final de la Copa Argentina frente a Rosario Central. Dos series anteriores habían hecho avanzar al Globo, siempre con Marcos Díaz como figura estelar. Anoche el pueblo Quemero volvió a depositar la Fe en sus manos. Pero la suerte esta vez fue esquiva. Perder siempre duele, sobre todo en finales. Hay derrotas humillantes, como la del Clausura 94 frente a Independiente. Hay derrotas indignantes y escandalosas, por el accionar de los árbitros. La final por el ascenso frente a San Martín de San Juan y frente a Independiente fueron dos estafas a la ilusión. Ni hablar de la final con Vélez en el 2009, partido del que se sigue hablando cada tanto por lo alevoso del robo. Pero esto es distinto. Duele porque se estuvo demasiado cerca de levantar la copa. Molesta porque con un poco de fortuna traíamos la Sudamericana a la Quema. Robinson Zapata se adelantó en el penal que le atajó a Bogado, sí. Pero después fallaron Nervo y Toranzo. Marcos Díaz casi ataja el primer penal colombiano, pero la pelota se le terminó yendo entre las piernas. Da bronca, es injusto, pero es irremediable. Pero eso sí, este equipo tan criticado (con justicia) durante gran parte del año, terminó quedando definitivamente en el corazón del hincha. Se perdió, pero con la frente en alto.


LOS NÚMEROS

Historial ante Independiente Santa Fe: Segundo partido disputado, segundo empate.

Última victoria por competencias internacionales: 1 a 0 frente a River Plate, por el partido de ida correspondiente a la semifinal de la presente Copa Sudamericana.


LAS PERLITAS

La figura Quemera: Federico Mancinelli.

La desilusión Quemera: Cristian Espinoza.

La mejor jugada: Al minuto de juego, “Wanchope” se barre ante un Robinson Zapata que demora con el balón en los pies. La pelota le rebota Ábila, pero en lugar de ingresar al arco, pica para un costado, y el delantero, casi sin ángulo, intenta con un remate alto. La jugada más peligrosa del Globo.

La peor jugada: El penal atajado a Bogado. Robinson Zapata se adelanta dos metros, contiene el penal, y la serie comienza a volcarse en favor del local.

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