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No hay duda: al Coordinador de las Divisiones Inferiores los interinatos le sonríen. Comenzó con una victoria vital su noveno ciclo de transición y Huracán volvió a ganar tras 4 partidos. ¡Bienvenido sea!


De la gestión de Néstor Apuzzo al frente de las Inferiores de Huracán ya hemos hablado un montón. Lo hacemos y lo seguiremos haciendo. Incluso sin tener una métrica concreta que permita certificarlo, debe ser uno de los tópicos Quemeros más recurrentes en redes sociales y medios partidarios. Pero hay números que no pueden soslayarse, que titilan en las planillas de cálculos. Y para ser justos con el hombre que estuvo sentado en el banco de suplentes en las dos Copas que tanto disfrutamos, hay que decirlos también.

Desde el 2005, cuando reemplazó a Teté Quiroz y debutó con un triunfo 2-0 ante Chicago en Mataderos, Néstor Apuzzo dirigió 61 partidos en Huracán, obteniendo el 50% de los puntos en disputa. El porcentaje es destacable y todo un dato en sí mismo, aunque alcanza una dimensión de lujo cuando se divide el historial de los dos Apuzzo: el interino que azota y campa, y el DT planta permanente que pena.

El Apuzzo bonito, que pilotea los aterrizajes de emergencia hace casi 15 años, cuenta en su haber con 32 partidos al frente del Globo, de los cuales ganó 19, empató 6 y perdió 7. Acá la bolsa de puntos cosechados hace jackpot, suenan las campanas y el porcentaje sube al 65%. ¿Qué tan bueno es 65%? Poniéndolo en perspectiva, Gallardo en River tiene el 61%. Las conclusiones son personales. Los números son lo que son.

Sin embargo, la hoja de vida de Apuzzo en Parque Patricios también tuvo su némesis. En 2015 y tras encadenar una serie histórica de triunfos que decantaron en la Copa Argentina y el último ascenso, Nadur le ratificó el cargo… Perdón, no fue Nadur. Fue la lógica más pura y redundante del deporte; la que dice, reza y suplica que no debe cambiarse lo que da resultado. Y en el fútbol, seamos honestos, lo que funciona se mide con la tabla de posiciones. A partir de allí, lo sabido: se hizo la medianoche, Cenicienta perdió el zapato y la eficacia cerró en 30%.

Saliendo del túnel del tiempo, lo cierto es que tras varios planteos osados, inciertos o ingenuos –dependiendo del juicio del interlocutor- de Juan Pablo Vojvoda, Apuzzo llevó austeridad a Florencio Varela y el Globo, sin jugar bien, ganó. Merecido, inmerecido, cada uno sabrá. Pero los números no mienten: el Apuzzo interino es de fiar.

Periodista, ex Olé. El fútbol no es un juego: es todo

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