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Superliga 2018/19, Fecha 17 – Racing 3 vs. Huracán 1 – A pesar de la derrota, Huracán tuvo un muy buen partido desde la parte táctica. El equipo de Antonio Mohamed demostró tener variantes para adaptarse y jugarle de igual a igual a cualquiera.


Para enfrentar a Racing, el “Turco” Mohamed tuvo que hacer dos cambios obligados respecto al equipo que venía de derrotar a Rosario Central la fecha pasada: el ingreso de Omar Alderete por el suspendido Federico Mancinelli, y de Walter Pérez por el lesionado Andrés Roa. El dibujo inicial fue un 4-4-2, pero con el correr de los minutos dicho planteo fue mutando. Al comienzo, el 11 fue con Antony Silva en el arco, una línea de 4 defensores compuesta por Christian Chimino y Carlos Araujo por los costados, y la dupla central paraguaya de Alderete y Saúl Salcedo. En el mediocampo, Carlos Auzqui y Walter Pérez por los costados, mientras que Iván Rossi e Israel Damonte como volantes centrales. En ataque, como durante los 3 partidos de la gestión del actual cuerpo técnico, estuvieron los Lucas, Barrios y Gamba.

El encuentro comenzó de igual a igual, con ambos conjuntos queriendo hacerse dueños de las acciones. Inmediatamente del pitido del árbitro Néstor Pitana, el turco vio que Chimino podía reforzar el sector derecho con sus proyecciones y cortar a Centurión en tándem con Araujo, mientras que Auzqui era el más apto para perseguir junto con Pérez las arremetidas de Saravia y Solari, por lo que mandó a Chimino a jugar de volante por la derecha, a Auzqui por el carril izquierdo, a Araujo como lateral derecho y a Pérez por el izquierdo. Cambio total del planteo inicial a partir de ciertas lecturas que hizo el técnico quemero. Mal no le fue porque a Racing se le hizo muy difícil vulnerar la defensa del globo.

El encuentro desafortunadamente se abre a través de una pelota parada (gran fuerte del equipo de Eduardo Coudet) tras una infantil infracción de Auzqui. Alejandro Donatti le ganó el duelo aéreo a Alderete, la pelota pega en el palo, y Jonathan Cristaldo empuja a gol el rebote, mientras Damonte en vez de marcarlo, se queda pidiendo posición adelantada. Con equipos como Racing ciertas desatenciones no se pueden cometer. Una verdadera lástima ya que hasta ese entonces las acciones venían sumamente controladas y parejas.

Lejos de bajar las vibraciones del partido, en el complemento la cosa siguió por la misma sintonía. Los de Avellaneda tuvieron una ocasión muy propicia para aumentar la ventaja que quedó trunca. Pero tras este derroche el equipo quemero consigue empatar el partido tras una jugada que empezó con Silva saliendo desde abajo y que Auzqui terminó envinado a gol luego de una asistencia de Damonte. Un tanto made in Mohamed.

Después del empate Antonio vuelve a cambiar el dibujo táctico: pone un 5-3-2, con tres centrales (Salcedo, Alderete y Araujo) y dos laterales (Chimino y Pérez). Rossi quedó como volante central, y Auzqui junto a Damonte como mediocentros un poco por delante de la posición del ex Banfield. La idea de este esquema era quedar abroquelado atrás con 3 jugadores para tomar a los delanteros de Racing, y los de los costados para explotar las bandas. El arma que mas intentó utilizar en materia de ataque fue el bochazo largo para Gamba, que en ocasiones hasta tuvo que salir el arquero Arias a cortar.

A los 20 minutos se dio lugar a la primera modificación: Pablo Álvarez ingresó en lugar de Walter Pérez, que minutos antes había sido amonestado y se encontraba bastante cansado. El ex defensor de Estudiantes y Boca, pasó a formar parte de los centrales y “Pipi” Araujo retomó su posición original de lateral por izquierda. Pero 6 minutos más tarde, el recién ingresado cometió un error totalmente inaceptable para un jugador de su experiencia. Darío Cvitanich filtró una pelota entre medio de Alderete y Salcedo, Álvarez sale correctamente a cubrir a Guillermo Fernández que fue quien recibió el balón, y tras un remate del ex Godoy Cruz, Pablo se tira y tapa el balón cual arquero con las manos. Penal y gol para Racing. Todo el trabajo táctico y físico realizado por el plantel tirado a la basura.

Lejos de quedarse de brazos cruzados, Antonio Mohamed volvió a meter mano en su equipo después de pasar a estar abajo en el marcador nuevamente: Juan Fernando Garro ingresó en lugar de Araujo y Andrés Chávez hizo las veces por Damonte. El Turco cortó el equipo, literal en post de obtener algo del partido. Quedó parado con jugadores que en su mayoría tienen vocación de ataque y un dibujo que, para atacar, quedaba en un 4-3-3 o 4-2-2-2, tirándolo a Gamba por el sector izquierdo y dos referencias de ataque como Chávez y Barrios. Tuvo sus chances pero no supo aprovecharlas. Tras la expulsión de Auzqui las posibilidades de empatar quedaron totalmente lejos.

Un partido bien planteado desde lo táctico que se termina perdiendo por errores propios. Contra el puntero ciertas cosas no pueden suceder porque, como se vio, lo terminas pagando. Mohamed demostró que está trabajando otras variantes tácticas y que su equipo le responde. Se le puede achacar el hecho de haber incluido a Álvarez, pero ¿es el culpable del error que comete? Yo entiendo que lo eligió al ex Racing por encima del juvenil Lucas Merolla por una cuestión de experiencia. Hubiera sido más entendible que el chico de las inferiores hubiera tenido un acto así y no Álvarez. De todos modos yo creo que a pesar del trago amargo, nuevamente se estuvo a la altura de las circunstancias. El camino es largo, el cuerpo técnico debe seguir trabajando para pulir este tipo de errores.

Periodista Deportivo. Profesor de Educación Física

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