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Superliga 2018/19, Fecha 1 – Huracán 0 vs. River Plate 0 – Por la primera fecha de la Superliga, el Huracán de Gustavo Alfaro empató de local frente a River. El conjunto de Parque Patricios se paró con uno de los dibujos predilectos del entrenador y mostró atisbos de ese equipo firme y sólido que mostró la temporada pasada. 


Para enfrentar al River de Marcelo Gallardo, Alfaro hizo cambios no sólo en la alineación, sino que también en la parte táctica: paró al equipo con un tradicional 4-4-2, algo que supo hacer en reiteradas ocasiones durante el torneo anterior. En los nombres hubo 3 modificaciones respecto al 11 que venía de perder con Atlético Tucumán por Copa Argentina: el ingreso de Federico Mancinelli por Omar Alderete, el debut del juvenil Walter Pérez en lugar de Carlos Auzqui y el de Lucas Gamba reemplazando a Mauro Bogado. De esta manera el conjunto quemero quedó conformado por una línea de 4 defensores integrada por Pabla Álvarez, Mancinelli, Saúl Salcedo y Carlos Araujo. En el mediocampo, doble volante central conformado por Iván Rossi e Israel Damonte, y por los costados Pérez y Juan Garro. La dupla ofensiva estuvo conformada por Diego Mendoza bien de punta y Gamba unos metros más retrasado.

El encuentro comenzó con un River protagonista y un Huracán mucho más expectante. El “Millo” dominó el juego desde la tenencia, pero se le hizo muy difícil sobrepasar la resistencia de los dirigidos por Alfaro. Tuvieron la oportunidad de cambiar el rumbo del partido a los 15 minutos del primer tiempo, cuando Gonzalo “Pity” Martínez tuvo en sus pies un tiro desde el punto de penal que, afortunadamente, erró. El globo creció desde lo anímico y empezó a presionar bien arriba en las salidas a su rival. Este ahogo constante por parte de Gamba, Mendoza y Garro fundamentalmente, obligó a los centrales riverplatenses a tirar pelotazos a dividir el balón. Está claro que las condiciones del campo de juego le jugaron una mala pasada a River y su intento de hacer un juego de posesión, pero sería injusto no reconocer el esfuerzo hecho por los jugadores del globo.

Hubo un gran trabajo, cuando no, de Marcos Diaz para contener dos situaciones muy concretas para convertir de Ignacio Scocco: un mano a mano y un tiro libre. Los que también hicieron un laburo muy interesante para neutralizar a “Pity” Martínez fueron Rossi y Damonte. La dupla de volantes centrales contuvo y bloqueó las intenciones de generar fútbol del 10 de River, a tal punto que a los 15 minutos del complemento Gallardo lo cambió por Juan Quintero. Alfaro movió algunas piezas ya sea por jugadores cansados o por algunas dolencias: Auzqui ingresó por Mendoza, Bogado por Pérez y Briasco por Gamba.

El Globo es un equipo bicho. No le juega de igual a todos sus rivales. Alfaro idea una nueva estrategia teniendo en cuenta el rival que tiene enfrente, y eso lo convierte en un conjunto impredecible. Si tiene que reconocer que es inferior al rival, como ocurrió en esta ocasión con River, intentará idear un plan para sacarle jugo a sus armas y para atacar las flaquezas de su oponente. Las dos líneas de 4 en el fondo, los dos rapiditos por los costados, la presión bien arriba para obligar a dividir, la neutralización del jugador más importante, etc. Esas fueron las cartas a las que apostó el entrenador quemero. Y tan mal no le fue.

Periodista Deportivo. Profesor de Educación Física

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