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Copa de la Liga – Zona 2 – Fecha 2 | Huracán 2 vs. Estudiantes 3 | El seguimiento de cada jugador del Globo.


Marcos Díaz: Actuación floja del uno Quemero. No tuvo responsabilidad en los goles, pero da la sensación de que el mismo Marcos Díaz, alguna de esas que fueron adentro, normalmente debería sacar. Si Huracán quiere mantener este sistema de juego que en varios momentos del partido desequilibra el equipo, será necesario que Marcos Díaz sea el Marcos Díaz de Huracán, por el cual incluso se llegó a pedir la selección. Quizás no sea justo para él, pero es lo que hay.

Ezequiel Navarro: Sorpresiva titularidad del chico, en un puesto que no es el suyo naturalmente, en un partido muy difícil contra un rival complicadísimo y muy astuto para explotar debilidades. No tuvo, como todo el fondo del Globo, un buen partido, pero en lo individual defensivamente no fue superado ni Estudiantes generó situaciones por su lado. ¿Qué no fue gravitante ofensivamente? No lo fue. Y las pocas veces que pasó, lo hizo mal. Pero su trabajo principal es defender. Jugador del club que acaba de jugar su segundo partido en primera, merece rodaje y oportunidades de jugar en el lugar de la cancha para el cual ha sido formado. Y paciencia, por supuesto. Su reemplazo en el medio tiempo no ayuda y suena a incineración por parte del DT, pero, por otro lado, hay que considerar otras posibilidades como, por ejemplo, que estuviera previsto que Quilez jugara un solo tiempo, o que simplemente el DT interpretara que necesitaba más llegada y desborde por el lado derecho aun cuando eso significara incrementar los riesgos.

Fernando Tobio 👎: Luego del partido anterior y en esta misma columna, advertíamos que no cubría el callejón entre el marcador de punta y él, ni estaba con el tiempo y distancia adecuados para cerrar hacia afuera. Con el ingreso de Quilez, quedó mucho más expuesto esta falencia, y el tercer gol lo evidenció. Tuvo además la mala fortuna de que, de su rechazo corto de cabeza de un lateral, quedara a merced de Zuqui quien, entrando de frente, acertó al arco y convirtió el primero de la visita. Por otro lado, es apenas el segundo partido de Tobio en Huracán, luego de que llegara al club post un largo período (en términos futbolísticos) de inactividad. Más temprano que tarde, eso suele ser algo que se paga. Esperemos que el correr de los partidos lo asienten en la posición y en el entendimiento con sus compañeros. ¿Algo a favor? No se complica con las salidas: si no ve un pase claro, la tira para arriba y si la pelota cae en poder del rival, que se a 70 metros del arco y con todo el equipo detrás de la línea de la pelota.

Jonathan Galván: Líder actitudinal y por momentos, incluso futbolístico. Con Huracán en desventaja desde muy temprano, debió defender en campo abierto y necesitó estar muy atento para anticipar, lo cual hizo en varias ocasiones de manera adecuada. Sobre el final del partido, empujó desde atrás y se posicionó bien arriba, mostrándose permanentemente como opción de descarga para el Globo, que buscaba el empate sin ideas, pero con injundia. Se comportó como un Capitán sin cinta dentro del campo de juego.

César Ibañez: Partido irregular de Ibañez, tuvo además la malísima fortuna de quedar golpeado en el mediocampo en la jugada que -por su sector, precisamente- Estudiantes aprovechó para gestar el segundo gol. En un partido en el que el desorden fue la constante en el juego de Huracán, Ibañez no fue la excepción. Pero empujó, fue, corrió y se brindó por entero para el equipo. Podrá tener por momentos alguna que otra deficiencia futbolística, siempre circunstancial y que no siempre son su responsabilidad, pero no se puede negar su compromiso y actitud. Queremos a este Ibañez, siempre, y lo bancaremos en las malas.

Santiago Hezze: Dentro de un mediocampo que no funcionó muy bien, Hezze fue el único que pareció estar siempre metido y sabiendo lo que hacía. Pese a su juventud, estuvo concentrado, compenetrado y comprometido, entendiendo el partido y llevando la actitud al límite sin caer nunca en conductas tribuneras sin sentido. Si algo ha evidenciado en estos dos partidos, es una nueva madurez que lo hace mejor jugador. Inexplicable que fuera reemplazado en un momento en el se había posicionado defensivamente para dar lugar a todos los jugadores ofensivos que FDK había puesto en la cancha, y él estaba claro en su trabajo y actitud. Quizás estuviera muy cansado, tal vez fuera una última carta desesperada por parte del cuerpo técnico para “hacer algo” que cambiara el resultado. En cualquier caso, es más entendible el ingreso de Curruhinca que la salida Hezze.

Fabián Henríquez: Partido intrascendente del mendocino, en el que no tuvo grandes errores, aportó un par de quites interesantes, pero el esquema -a veces exasperantemente inflexible- del equipo lo dejó fuera de lo que estaba pasando, en tanto Estudiantes jugó al ataque directo sin hacer demasiado uso del medio o de la elaboración de juego. Ha venido de menos a más, pero tiene que remontar una muy mala imagen dejada en el torneo pasado, en el que sus peores momentos coincidieron con pésimos momentos del equipo, asociación de la que no le será sencillo despegarse (y de la que por supuesto es también corresponsable), y requerirá de encadenar una serie de actuaciones positivas para revertir la percepción popular que se tiene de sus capacidades para ser el eje del mediocampo quemero.

Lucas Vera: Formó parte del once inicial en detrimento de Cristaldo quien, según se informó, viene con cierta sobrecarga muscular y ante la seguidilla de partidos, el DT prefirió reservarlo. Lamentablemente para Huracán y para el propio Vera, la modificación no resultó como se esperaba. Tuvo un par de aciertos interesantes, pero en general su actuación navegó en la intrascendencia. Por otro lado, se sabe que no es un jugador propenso a colaborar defensivamente desde el punto de vista táctico, y no suele darse cuenta cuando debe doblar en la marca a Ibañez (alguien además con tendencia a descuidar sus espaldas), o cuando debe al menos acompañar al volante rival que juega por su lado en, por poner un ejemplo concreto, la jugada del primer gol, en la que Zuqui llega solo de frente a tomar un rechazo corto sin que nadie siquiera lo incomode para hacerlo.

Jhonatan Candia 👍: En un partido caliente y un momento peor, se hizo cargo de un penal pesado, el cual ejecutó con seguridad y solvencia. Metió además un muy buen gol de cabeza, ganando con claridad y potencia dentro de un área superpoblada de jugadores altos puestos para defender esas situaciones. Como siempre, su entrega y actitud fueron irreprochables y si alguien mereció ganar este partido, ese fue Candia. Con este rendimiento y esta actitud del uruguayo, se la pone cada vez más difícil al DT, que trajo buscó y trajo a alguien para jugar específicamente en la posición que Candia está desempeñando en el equipo. Una lástima que su doblete no sirviera para sumar puntos, pero le alcanzan para ser el destacado de Huracán en el partido.

Matías Cóccaro: Voluntarioso, inquieto, punzante, incisivo, vivo y peligroso, fue la amenaza constante de siempre, aunque en esta ocasión no lograra constituirse en un riesgo cierto para el arco de Estudiantes. Bien marcado por el esquema rival que lo tomó con una marca en zona eficaz, poco pudo hacer. Inventó una falta en el área que increíblemente Baliño convalidó dándole un penal a Huracán (una suerte de compensación cósmica luego de la clarísima y grosera falta no sancionada en el partido contra Lanús) que sirvió para meter en partido al Globo que, hasta ese momento, no lograba descifrar el partido y crear peligro. En el segundo tiempo, como todo Huracán, cayó en el barullo propuesto por la visita. Tuvo el empate en quizás el único centro bueno de Quilez en toda la noche, y por prácticamente nada no logró empujarla al arco.

Rodrigo Cabral: Es un jugador irregular e intermitente, que cuando a Huracán le va bien y gana, sus apariciones son un plus, y cuando al Globo le va mal, sus ausencias son un lastre. La realidad está a medio camino entre una cosa y la otra, y tanto él como el equipo y el DT tienen que ser capaces de maximizar sus intervenciones positivas y aprovechar los desequilibrios que genera cuando está bien perfilado y se lo involucra en el momento justo. Sigue siendo el jugador que puede romper los partidos con sus apariciones. Involucrarlo más y mejor es el desafío que tanto el propio Cabral como el cuerpo técnico tienen por delante.


Ismael Quilez
: Suponemos que no estaba para jugar, o al menos, que no estaba para hacerlo todo el partido. Es extraño entonces que FDK lo mandara al campo de juego al inicio del segundo tiempo, ya que el DT suele esperar hasta las 10 o 15 minutos de la parte complementaria para comenzar con los reemplazos. Suponemos también que el cambio se produjo con la intención de ganar progresión ofensiva y agresividad por el costado derecho del campo de juego, algo de lo que adoleció durante todo el primer tiempo con Navarro, algo que por cierto tampoco podía esperarse: en primer lugar, porque muy pocos laterales en el país atacan como lo hace Quilez, y en segundo lugar porque Navarro ni siquiera es lateral con oficio de tal o alguna experiencia relevante en el puesto. Ahora bien, desde el punto de vista defensivo, Huracán se expuso un poco más con este ingreso. En el segundo gol, no acompaña a Boselli que se mete detrás de Tobio quien va cerrando hacia el primer palo. Ofensivamente, sí, fue un pistón constantemente atacando por su lado, pero insólitamente casi todos sus centros fueron horribles y sin sentido.

Franco Cristaldo: Ingresó por Henríquez cuando Huracán, abajo por dos goles, necesitaba ir por el resultado y estaba claro que su reemplazado sobraba en el campo de juego. Se hizo dueño de la pelota, pero no estuvo especialmente lúcido con la pelota ni con las habilitaciones. Entendemos que ingresó por necesidad, en tanto su ausencia en el equipo titular era producto de una sobrecarga muscular que requería descanso, pero está claro que Huracán no se puede dar el lujo de perderlo porque sin él, no supo cómo generar fútbol.

Mateo Bajamich: Entró por Cabral en el cuarto de hora del segundo tiempo. No era ni el mejor momento, ni la mejor situación ni las condiciones ideales para que se produjera su debut en el Globo y pudiera explotar sus principales características (la velocidad y la gambeta hacia adelante con espacios). Lógicamente, le costó encontrar un lugar en el superpoblado ataque de Huracán y contra un aún más superpoblado fondo de Estudiantes, que a esas alturas con dos goles arriba y un jugador menos, apostó a defenderse como fuera y con la complicidad del árbitro, hacer todo lo posible para que el tiempo transcurriera sin que se jugara. Sin embargo, mostró un par de cosas interesantes, tuvo alguna chance, buscó y pidió la pelota y en cuanto actitud, entró en sintonía con lo que el partido pedía. Dentro de todo lo negativo que tuvo la jornada, Mateo Bajamich ofreció chispazos esperanzadores como para creer en la apuesta que ha sido traerlo.

Patricio Toranzo: Ingresó por Vera con menos de veinte minutos por jugar. Nos hubiera gustado verlo antes en la cancha. Con el partido jugándose en menos de 50 metros, su lucidez, su pegada y su inteligencia son siempre herramientas que pueden funcionar. Lamentablemente, salvo por un par de intervenciones, el Pato también cayó en el juego del rival. Se jugó el partido que quiso Estudiantes, y no el que hubiera querido jugar Huracán. Independientemente de las formas y los gustos, cuando el otro te impone su plan y vos sos incapaz de resolverlo, la culpa no es del otro, que, por otra parte, ¿por qué habría de cambiarla si ve que vos no tenés forma de solucionar lo que te propone? Dejando esta digresión de lado, el Pato todavía tiene fútbol para dar. Quizás no los 90 minutos, pero sí algunos ratos. Huracán no tiene otro jugador como él en el plantel.

Agustín Curruhinca: Entró por Hezze faltando 10 minutos más lo que fuera a adicionar el árbitro. Probablemente haya sido un cambio no meditado ni con una misión concreta, sino más bien un manotazo de ahogado de un DT que no supo ni pudo resolver lo planteado por Estudiantes. Posicionalmente, se estacionó en la izquierda, mandando a Bajamich a estacionarse en la derecha. Quizás eso haya sido lo más positivo del cambio porque del lado derecho, el ex Instituto funcionó mejor que sobre la izquierda. Con perfil cambiado, un clima demasiado tenso, un equipo completamente desdibujado y desordenado y la visita demorando el juego en todas y cada una de las ocasiones que se le presentaron, poco y nada es lo que pudo aportar Curruhinca.

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