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Huracán perdió como local ante Emelec y Antonio Mohamed cerró su espantoso ciclo con eliminación de la Copa Libertadores. El Globo tuvo las chances pero el rival la contundencia, el equipo empujó mucho pero las pocas veces que encontró claridad chocó con el golero Esteban Dreer. A falta de un partido tenemos asegurados el último lugar, y eso es realmente imperdonable.


Ya con algo de distancia en relación al partido el análisis se mantiene igual. Tras perder una enorme oportunidad en la serie clásica de la Copa de la Superliga Huracán se encontraba con otra instancia decisiva, con muchas dificultades para lograr resultados pero posibilidades reales de concretar objetivos realmente importantes.

La victoria de Cruzeiro en Venezuela dejaba al Globo dependiendo de sí mismo para avanzar a los Octavos de Final en la Copa Libertadores, casi un milagro matemático teniendo en cuenta que el equipo solo había logrado uno de los quince puntos que llevaba disputados. Pero ganándole a Emelec y Deportivo Lara, ambos en el Ducó, nos quedaríamos con el segundo lugar del Grupo B.

Mohamed entonces se jugaba lo único que le quedaba sosteniendo la defensa que le había dado frutos en el Bajo Flores, Sills y Pérez relegando nuevamente otros nombres importantes y Lucas Gamba arriba junto a Chávez, para intentar imprimir otro volumen ofensivo. El Globo tuvo el empuje, las ganas, pero la faltó fútbol y también claridad en los metros decisivos; y como si la impotencia propia no fuera suficiente, aquellos balones que el equipo terminó logrando llevar con peligro al arco visitante encontraros las respuestas de Esteban Dreer, respuestas que durante el primer tiempo fueron creciendo en cantidad y calidad.

La cosa venía mal barajada y Emelec supo aprovechar los espacios a espaldas de Sills, atacando más de una vez mano a mano contra la línea defensiva. Uno de estos avances terminó con el tiro desde la esquina derecha que Jordan Jaime cabeceó entre cuatro futbolistas del Globo, el defensor ecuatoriano le ganó el salto final y Omar Alderete para meter el testazo que agarró a Pellegrino mal posicionado; el arquero tiró el tardío paso largo y solo llegó a ver pasar el balón.

Huracán cerró la noche con 14 tiros de esquina a favor y solo 3 en contra, la importancia de una materia que en Parque Patricios desaprobamos hace varios años.

Pero el partido seguía, e increíblemente en cierto punto de nuestros corazones también la ilusión. El complemento fue una fiel continuidad de la etapa inicial, Gamba peleando contra cualquier obstáculo que se le presente y el resto intento hacer las cosas de la forma más prolija posible, y casi sin tomar riesgos.

Roa era de intermitente a intrascendente, Chávez ocupaba espacios pero apretaba poco y Briasco nunca más volvió a tener las libertades que había encontrado en el Bajo Flores, para colmo tampoco fue preciso las veces que le tocó. Lucas Barrios ingresó bañado en silbidos por Briasco, y minutos más tarde Toranzo reemplazó al lesionado Álvarez.

Los minutos pasaban y la incertidumbre crecía, el Globo estaba estancado y a dieciocho del cierre quedaría liquidado. Sills solo vio a Matamoros tirar el centro atrás que Brayan Angulo mandó a guardar ante la tibia marca de Alderete, lapidario 0-2 para sepultar todo tipo de esperanza.

Entonces reapareció un escenario que hace rato no se veía, mucha gente colgada en el alambrado detrás del banco de suplentes. Insultos y hasta diálogos con los jugadores que esperaban contra la Miravé ser opción para un cambio que no se terminaría realizando. Incertidumbre y dolor, alguna que otra situación clara desperdiciada y el gol que Lucas Gamba anotó en el último segundo de juego; un certera volea en plena área chica que apenas sirve como tibia recompensa al futbolista que más y mejor lo intentó, además de significar la primera diana realizada por un jugador de Huracán en esta Libertadores 2019.

Fue final, derrota por 2-1 y eliminación de la Copa Libertadores 2019, misma a la que Huracán llegó clasificado directamente a su instancia de grupos como uno de los mejores equipos de la Superliga. Pero hay más, el equipo aseguró el cuarto lugar aun debiendo un juego y tampoco tendrá la posibilidad de avanzar a la Copa Sudamericana 2019; papelón.

Antonio Mohamed presentó su renuncia tras finalizar el cotejo en una decisión que ni siquiera el más fiel de sus seguidores tiene demasiado por reprochar. El ciclo estaba terminado hacía rato, pero evidentemente el entrenador intentó agotar instancias en la búsqueda de un premio consuelo que nunca llegó.

Esta abrupta caída deportiva tiene secuelas fuertes en lo económico. El Globo perdió mucho dinero por no avanzar de ronda, y también una cantidad nada despreciable por no avanzar a la Sudamericana. Ni hablar de la estima, profesional y en cuanto a la valorización económica, que el grueso del hincha pareció perder sobre los jugadores; es injusto no analizar la temporada entera, pero hay relaciones que parecieron romperse.

¿Qué nos queda? Agradecer que esta caída tiene poco que ver con aquellas penurias que tanto daño nos hicieron en el pasado reciente. Y no es conformismo, es entender que todo el trabajo que sí se hizo bien ayudó a que Huracán tenga un promedio estable, mismo que sin ningún tipo de dudas se hubiese comprometido rápidamente con la supuesta continuidad de Mohamed.

Este ciclo nos deja además una tristeza inconmensurable, la de jugar un partido de Libertadores solamente por la estadística. Imposible de perdonar, ojalá tampoco lo olvidemos.

Quemero de nacimiento, Socio A01775. Locutor Nacional, redactor y Vermoutheano. 10 años en Soy Quemero.

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