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Copa Argentina 2017; 16vos de Final – Huracán 1 vs. Colón 0 – El seguimiento de cada jugador del Globo.


Marcos Díaz: Poca acción para Marcos, que tuvo realmente poca participación. Contuvo con seguridad los disparos largos que recibió pero nuevamente comprometió su portería con un rebote largo sobre el final. En líneas generales fue un buen partido, no recibió goles y pasó solamente un sobresalto.

Cristian Chimino: Flojo partido de Cristian, a quien por momentos se lo percibió algo desorientado en la cancha. Perdió bastante la cuerda por su sector y tuvo al menos dos entradas fuera de tiempo, que terminaron allanándole terreno al rival. Tuvo poca presencia ofensiva aunque sí logró un centro que casi termina en gol. Terminó reemplazado por Araujo en una sustitución al menos curiosa.

Saúl Salcedo: Gran sobriedad para moverse en el la línea defensiva, pura personalidad en el juego aéreo y la marca hombre a hombre. Salcedo no parece un pibe que viene de otra liga, lejos de eso está a la altura de las circunstancias. Además se mostró peligroso en el área rival, intentó meter una volea aérea en el primer tiempo y perdió un cabezazo claro en el segundo. La manchita de su noche fue un mal pase que terminó dándole la posesión al rival, por suerte no pasó a mayores. El paraguayo se desenvuelve en el puesto con una naturalidad sorprendente para su contexto.

Martín Nervo: Correcto partido del capitán, lo cual últimamente no es poco. Nervo se movió con seguridad en la zaga y mantuvo al mínimo el margen de error, pensando dos veces antes de tocar la pelota. Construyó una actuación sin sobresaltos y demostró tener las herramientas para ser importante, necesitamos que las profundice y pueda mantenerla a lo largo de cada partido.

Lucas Villalba: No tuvo una actuación para destacar, ni mucho menos, Lucas volvió a mostrar sus complicaciones para marcar la espalda y tampoco logró ser decididamente importante en el funcionamiento ofensivo del equipo. Una zona de la cancha que sigue lejos de funcionar, aunque de sobra conocemos argumentos positivos en el juego de Villalba, y la capacidad que tiene para dar vuelta su actualidad.

Adrián Calello: Volvió a disputar los noventa minutos y evidenció nuevamente un indudable potencial, que todavía no puede aprovecharse al máximo por una visible situación física. Calello tiene oficio para jugar, conoce el puesto y es muy duro para la marca. Quizás le falta más movilidad y despliegue, lo cual logrará sin ningún tipo de dudas con el correr de los cotejos. Se complementó bien con Bogado y aunque quedó pagando en más de un mano a mano insisto en que cuenta con las herramientas para ser el famoso cinco.

Mauro Bogado: Buena reaparición de Mauro, que hizo un buen primer tiempo y podría haber completado sin problemas los noventa minutos. Se lo vio entero en el aspecto físico, comprometido con la marca y criterioso con los pies. Es cierto que no tomó siempre la mejor decisión, le faltó presencia en ofensiva y terminó destacando por su garra. Si hay un jugador para recuperar en este momento es sin dudas Bogado, motor del muy buen Huracán del primer semestre de 2016.

Ignacio Pussetto: Jugó una muy buena última media hora, en donde diez metros más adelante desplegó sus virtudes en la zona del campo donde mejor funciona. Encabezó algunos contragolpes y fue fundamental en la apertura del marcador, armando la jugada que terminó en el claro penal. Durante el primer tiempo volvió a perderse en el medio, equivocó los pases y malogró una clarísima oportunidad en posición de nueve, cabeceando por encima del travesaño. Hay que explotarlo en el lugar donde más frutos dio.

Alejandro Romero Gamarra: Insuficiente partido del Kaku, nuevamente por debajo de sus posibilidades. Peleó mucho, entró en el juego físico, pero a él lo necesitamos jugando. Sí buscó el arco con dos bueno remates, uno en cada tiempo, que pudieron ser tranquilamente gol. Jugó poco cerca del área rival, regaló alguna pincelada y volvió a completar noventa minutos con gusto a poco.

Fernando Coniglio: Volvió a bancarse el juego brusco de tres cuartos, fuera de su hábitat natural pero muy comprometido con el equipo. Bajó varios cascotazos y también elaboró juego, le puso un bochón a Pussetto en el primer tiempo y abrió bastante el fútbol a las bandas. No logró oportunidades propias, más allá de un desviado zurdazo en el complemento, pero otra vez demostró que, aunque esté Ábila, sería una decisión más que difícil sacarlo del once.

Ramón Ábila: Segundo partido desde su retorno, segundo gol de Wanchope. Un animal. Entró en juego las pocas veces que Huracán atacó, salió del área para tener más incidencia y convirtió con mucha categoría el penal que resultó única diferencia del cotejo. En el primer tiempo armó una gran jugada personal con caño incluido, pero Marinelli se lo negó. Solo palabras de elogio para Ramón, que está haciendo lo que mejor sabe.


Matías Juárez: Entró en un momento decisivo del partido y no desentonó, se paró como doble cinco y estuvo abocado principalmente a la marca. Sí se le puede reprochar una evitable falta en zona caliente, que entregó un peligroso tiro libre a Colón. Buen ingreso del pibe.

Carlos Araujo: Su ingreso liberó a Pussetto, Pipi jugó como cuatro en reemplazado de Chimino y marcó bien el fondo y mitad de terreno. Puro oficio.

Diego Mendoza: Jugó los últimos diez para no perder altura y mantener presencia ofensiva. Lo hizo con intensidad, pero tuvo poco contacto con el balón

Quemero de nacimiento, Socio A01775. Locutor Nacional, redactor y Vermoutheano. 10 años en Soy Quemero.

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