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Superliga 2018/19, Fecha 21 – Patronato 1 vs. Huracán 0 – Nueva derrota y otra pobre imágen del equipo de Antonio Mohamed. A pesar de que jugó un equipo alternativo, no hubo atisbos de mejora ni respuestas positivas desde lo futbolístico, y así perdió 1-0 frente a Patronato en Paraná.


Teniendo en cuenta el partido del jueves por Copa Libertadores ante Cruzeiro, Huracán presentó un conjunto muleto para enfrentar a Patronato en Paraná con, nada menos, que siete modificaciones respecto al encuentro con Unión: Walter Pérez por Christian Chimino, Omar Alderete en lugar de Federico Mancinelli, Patricio Toranzo reemplazó a Israel Damonte, Juan Sills a Ivan Rossi, Norberto Briasco ingresó por Carlos Auzqui, Javier Mendoza en lugar de Lucas Gamba y, por último, Andrés Chávez hizo las veces por Lucas Barrios. La disposición táctica también se modificó, y la que utilizó el «Turco» Mohamed esta vez fue un 4-2-3-1. La alineación quedó, entonces, dispuesta con Antony Silva en el arco, Carlos Araujo y Pérez por los costados, mientras que la dupla central fue integrada por los paraguayos Alderete y Saúl Salcedo. En el mediocampo, como doble volante central estuvieron, el debutante Sills y «Pato» Toranzo, por delante de ellos, por los costados Briasco y Mendoza, y suelto haciendo las veces de enlace, el colombiano Andrés Roa. La referencia arriba fue Chávez.

El juego comenzó con dos equipos a los cuales el mal estado de la cancha les jugó una mala pasada. Sin embargo este fue solo un condicionante, ya que el juego en general de Huracán fue muy bajo. Es difícil de hacer un análsis futbolístico de este conjunto, ya que uno no sabe bien a qué juega o qué pretende cada vez que sale a la cancha disputar un partido. Para ahondar mas en esto, un dato para nada menor es que el globo durante la primera etapa no pateó al arco. Los encargados de la gestión de juego, Roa y Toranzo, inconexos y sin hacerse dueños de la pelota. La defensa estuvo bastante firme pues Patronato no incomodó tampoco mucho. Chávez, solitario en ataque, teniendo que bajar a buscar la pelota, y cuando entraba en control con ella lo hacía defectuosamente con muchísimos errores.  Por los costados, Briasco mas activo que Mendoza que, a mi entender, le cuesta esa posición de carrilero, a pesar de que la suple con esfuerzo.

Para afrontar el segundo tiempo Mohamed hizo una modificación en el esquema y en los jugadores: Barrios ingresó en lugar de Roa y el equipo quedó parado con un 4-4-2. Uno se pregunta si tantas modificaciones sirven o son fructíferas. La idea inicial no funcionó de ubicarlo al colombiano como enganche, y se volvió al mismo dibujo que el partido pasado. Pero nuevamente con dos referencias de área, Huracán no supo abastecerlos. Briasco y Mendoza sufrieron el agobiante calor y no quedaron con mucho resto físico para llegar al fondo y tirar centros que alimenten a Barrios y Chávez. Pero lo más grave llegó a los 10 minutos del complemento: una falla defensiva culmina con un corner a favor de Patronato, que una vez cobrado termina en gol por un infantil error del arquero Silva. Desventaja, un poco inmerecida, pero desventaja al fin. Y para ese entonces, las aproximaciones al arco defendido por Sebastián Bértoli habían sido ínfimas. Panorama bastante negro a esa altura.

En una ráfaga de minutos el «Turco» apreció el cansancio acumulado por Briasco y Mendoza, y los mandó al banco, en su lugar entraron el debutante Daniel Hernández y Juan Garro. Con mas amor propio que con fútbol, Huracán intentó empatar el partido pero se le hizo imposible. La suerte nuevamente no estuvo de este lado ya que, en los minutos finales, Bértoli tapó en una misma jugada dos situaciones clarísimas de gol y Lucas Barrios se fue expulsado infantil e inentendiblemente para un jugador de su trayectoria tras un altercado con un rival.

Creo que debe haber una fuerte autocrítica por parte de los conductores del equipo. Se llega de la peor manera al inicio de Copa Libertadores con un plantel que da pocos atisbos de mejora o de respuestas. Aparentemente el mensaje por parte de Mohamed no está siendo interpretado por los jugadores, o no es lo suficientemente claro, porque en 7 partidos bajo el mando de Antonio, el globo tan solo ganó un partido y perdió tres. Los números y las pobrísimas actuaciones hablan por sí solos. Es de suma necesidad un envión anímico que le devuelva la confianza a un plantel que denota serios problemas en la parte anímica: las que antes salían hoy ya no, y las que antes entraban tampoco. Es claro que a la suerte hay que ayudarla, y que lo que se ve en la cancha poco puede sumar en ese aspecto, pero después del partido de copa hay dos encuentros de local en los cuales no se puede fallar.

Periodista Deportivo. Profesor de Educación Física

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